De la Granja a la Mesa: es hora de escuchar lo que los datos nos dicen

De la Granja a la Mesa: es hora de escuchar lo que los datos nos dicen

Bruselas, 12 de octubre 2021. Todos los actores de la cadena alimentaria están de acuerdo con los principios fundamentales establecidos en la Estrategia de la Granja a la Mesa y son plenamente conscientes de que se deben realizar mejoras constantes y sustanciales para garantizar un enfoque más sostenible para nuestros sistemas alimentarios.

Sin embargo, varios estudios publicados recientemente sobre esta iniciativa indican que los objetivos actuales, de implementarse según lo propuesto, tendrán un coste significativo para los agricultores de la UE y por extensión, para la viabilidad de todo el sistema agroalimentario.

El tiempo de los mensajes políticos, en relación a la Estrategia, ha quedado atrás. Ha llegado el momento de analizar los datos de los que hoy disponemos. En los últimos meses, varios informes y estudios clave han intentado evaluar y medir los impactos de los objetivos establecidos por la Comisión Europea al presentar las Estrategias de la Granja a la Mesa y la de Biodiversidad en mayo de 2020.

Los estudios realizados por USDA (1), HFFA Research (2), el Centro Conjunto de Investigación de la UE (JRC) (3), la Universidad de Kiel (4) y la Universidad de Investigación de Wageningen (WUR), concluyen que existen varios impactos, contrapartidas y puntos ciegos significativos, que deben ser urgentemente considerados por los responsables políticos de la UE (e incluso fuera de Europa).

  • El estudio del JRC predice que la disminución esperada de entre el 40 y el 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura europea derivadas de la implementación de los objetivos de la Granja a la Mesa conducirán a la externalización de la producción agrícola europea, incluidas sus emisiones a terceros países.
  • El estudio de la Universidad de Kiel indica que Europa podría convertirse en un importador neto de alimentos, en contradicción directa con la autonomía estratégica promovida por el Comisión durante la crisis COVID.
  • El estudio del USDA concluye que los objetivos establecidos en la Estrategia De la Granja a la Mesa podrían conducir a la inseguridad alimentaria de 22 millones de personas.

 

¿Por qué Europa no tiene en cuenta estos datos?

Cada uno de estos estudios, utilizando diferentes metodologías, con diferentes enfoques y limitaciones, se complementan entre sí. Sin embargo, todos llegan a las mismas conclusiones. La producción agrícola de la UE disminuirá drásticamente en algunas áreas y para algunos productos. Según el último estudio de WUR que muestra una disminución de la producción promedio para el impacto acumulativo de los objetivos de entre el 10 y el 20% [5] con una caída de hasta el 30% para ciertos cultivos.

En cuanto a la producción ganadera, el estudio de la Universidad de Kiel apunta a una reducción del 20% en la producción de carne de vacuno de la UE y una reducción del 17% en la producción porcina de media. Otro estudio adicional WUR (que se publicará próximamente) confirma una disminución general de la producción de carne de vacuno, porcino y lácteos, lo que no solo conduce a un aumento de precios para los consumidores de la UE, sino que también muestra efectos cuestionables en los ingresos de los ganaderos.

Los datos apuntan claramente a un fuerte impacto en el comercio, en los ingresos de los agricultores y, en última instancia, en los precios al consumidor. Cambiar el sistema alimentario en estas condiciones será más difícil e imponer impuestos al consumo, como propone el Parlamento Europeo, podría convertirlo en socialmente injusto.

Todos los actores de la cadena agroalimentaria son conscientes de los retos medioambientales y climáticos a los que nos enfrentamos hoy. Estamos comprometidos, y asumimos nuestro papel en la lucha para mitigar los efectos negativos del cambio climático. La producción agrícola europea se encuentra entre las más respetuosas con el medio ambiente. No obstante, los productores europeos están convencidos de que, con innovación y un mayor apoyo que la ponga en primer plano de la política agrícola de la UE, los agricultores seguirán produciendo de una manera aún más sostenible. Comprendemos las preocupaciones de la sociedad y los responsables políticos en el ámbito de la producción de alimentos, pero los «objetivos políticos no basados en datos» tendrán efectos muy negativos para la agricultura europea. Debemos construir políticas orientadas a soluciones, basadas en los datos que tenemos a mano, y siempre con la innovación como piedra angular.

Para comenzar a hablar de soluciones, debemos llegar a un entendimiento común de los desafíos a los que nos enfrentamos ante los objetivos de la Granja a la Mesa, y que debería basarse en una completa y acumulativa evaluación de impacto realizada por la Comisión Europea. El estudio más reciente de Wageningen, con sus diferentes escenarios, muestra claramente que la evaluación de los efectos de los objetivos de la Estrategia de forma aislada, solo ofrecerán una imagen parcial de la realidad a la que se enfrentan los agricultores y resto de agentes del sector agroalimentario.

Esperamos impacientes por ver cómo la Comisión pondrá fin a este debate sobre la necesidad de llevar a cabo una evaluación de impacto acumulativo. Pedimos una evaluación integral porque queremos comprender dónde es más probable que surjan problemas, de manera que, podamos discutir las potenciales soluciones.

El modelo europeo de producción de alimentos, encabezado por la Política Agrícola Común, ha sido uno de los mayores éxitos de la Unión Europea. Por ello no comprendemos por qué este aparente intento de revocar nuestro progreso y hacer caso omiso de nuestros éxitos en un momento en el que nuestros socios comerciales ya están hablando de cómo llenar el vacío de producción que dejará Europa.

Además, si la producción de la UE disminuye, como claramente prevén todos los investigadores que han evaluado el impacto de las propuestas actuales de la Comisión, las importaciones de la UE de productos agrícolas y materias primas aumentarán significativamente, lo que hará que la UE dependa de las importaciones para alimentar a su población, creando serios riesgos políticos y de seguridad alimentaria para los consumidores europeos.

Es hora de que la Comisión Europea lleve a cabo una evaluación de impacto de manera integral de la Estrategiade la Granja a la Mesa, la  fecha límite marcada está cada vez más cerca. Ocho años para el sector agrícola no son tanto tiempo, por esa razón es necesario poner sobre la mesa propuestas concretas y discutir ampliamente sobre las decisiones que estamos tomando, eso sí, siempre basándonos en los datos.

1 https://www.fas.usda.gov/newsroom/economic-and-food-security-impacts-eu-farm-fork-strategy

2 https://hffa-research.com/wp-content/uploads/2021/05/HFFA-Research-The-socio-economic-and-ambiental-valores-del-fitomejoramiento-en-la-UE.pdf

3 https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC121368

4 https://grain-club.de/fileadmin/user_upload/Dokumente/Farm_to_fork_Studie_Executive_Summary_EN.pdf

5 Summary of results Scenario 4: red. pesticide and nutrient use, 10% set aside

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