Con los años, este compromiso ha estado y sigue estando presente en la estrategia de nuestra Asociación. Buen ejemplo de ello son algunos de los proyectos llevados a cabo, y que a continuación detallamos.
Proyecto SUI
La industria europea a través de su asociación ECPA, decidió en 2002 iniciar un proyecto para mejorar las medidas y prácticas de protección personal de los trabajadores agrícolas en los países del entorno mediterráneo. El proyecto denominado Safe Use Initiative (Proyecto de Uso Seguro) se inició en España, en concreto en el sureste español, y se desarrolló en nuestro país hasta 2005, y marcó como principales objetivos la mejora de la protección personal y el empleo de equipos de protección confortables y adecuados, la formación, y el desarrollo de recomendaciones adecuadas para aplicaciones más seguras en los invernaderos, así como el empleo de maquinaria más eficiente y segura para este tipo de aplicaciones. Posteriormente las enseñanzas de este proyecto fueron exportadas a otros países, entre los que incluyen: Portugal, Grecia y Polonia.
Se creó un comité de dirección europeo y un grupo de coordinación español formado por expertos en seguridad de las empresas y miembros del equipo de Aepla. El proyecto estuvo gestionado por un manager europeo y un coordinador español.
La iniciativa constó de varios aspectos que incluían la realización de un estudio de arranque cuantitativo y cualitativo sobre los hábitos de los agricultores de la zona en cuanto a información, aplicación y protección y otro de medición de la evaluación de los aspectos clave, la realización de un estudio y mejora de los equipos y las técnicas de aplicación con respecto a la seguridad del aplicador, la búsqueda de los mejores equipos de protección homologables en la UE y la puesta en marcha de recomendaciones concretas para la prevención de riesgos, y por último, al entender que no se podría hacer ninguna mejora real sin un esfuerzo importante para aumentar la concienciación y mejorar la información, el proyecto diseñó una estrategia global de comunicación de la iniciativa y compartir información con los públicos objetivo.
En 2003 se lanzó una campaña de comunicación y de concienciación en la zona objetivo incluyendo publicidad en prensa, anuncios de radio, valla y charlas-conferencias, midiendo con posterioridad su efectividad.
Se realizaron presentaciones y sesiones de formación para los afectados, usuarios y todos los públicos objetivos a lo largo del proyecto.
Como medida adicional, se creó y distribuyó un calendario con 12 mensajes de seguridad entre los 5.000 agricultores en Almería para asegurar que tuviesen en cuenta en todo momento la seguridad y el buen uso en el manejo y aplicación de los productos fitosanitarios.
Cuando la investigación y las pruebas empezaron a dar sus frutos, se preparó la información para difundirla por medio de folletos, carteles y otros materiales informativos que fueron distribuidos en todos los actos organizados además de en acciones de correo directo.
La participación en ferias de muestras y eventos fue siempre una prioridad durante el proyecto, y se organizaron actos especializados para comunicar el progreso de la iniciativa y el conocimiento adquirido.
Para los programas de formación se realizó un video con todos los consejos prácticos sobre el uso seguro y la autoprotección, que a día de hoy, trascurridos los años sigue teniendo gran acogida.
Evaluacion del riesgo y seguridad del operario
En 2003 Aepla desarrolla un proyecto que pretende la mejora de las condiciones de evaluación de los productos en el área de Seguridad de la Exposición del Operario a los productos fitosanitarios, recopilando parámetros agronómicos en España, para llevarlos a los modelos predictivos en uso, que no se adaptan a nuestras condiciones. Otros parámetros recogidos (fitoterapeútica, de residuos, ecotxicología, etc.) servirán para establecer el marco de las buenas prácticas agrícolas de una forma más realista, ya que son de gran utilidad en las áreas de evaluación del Registro. Para llevarlo a cabo, se firmaron sendos convenios de colaboración con las Universidades de Almería y Lérida. Además, Aepla produjo en el mismo año una herramienta para la aplicación de los modelos predictivos en uso, en colaboración con los organismos que cuentan con miembros participantes en el Grupo de Expertos de Seguridad, es decir los entonces Ministerio de Sanidad y Consumo y Ministerio de Agricultura y Pesca, el INIA y la propia Aepla. Este programa permitía conocer la exposición potencial a un determinado producto en un uso concreto, comparado este con el valor umbral crítico de exposición potencial, que no debe ser superado para que el riesgo sea aceptable. El programa realiza los cálculos con los parámetros agronómicos que están introducidos por defecto en los modelos predictivos en uso, y puede utilizarse tanto para el registro y la autorización de estos productos como para realizar una predicción de la exposición de los operarios a un determinado producto y cultivo y así, poder elevar sus riesgos, y como consecuencia implementar las medidas de mitigación adecuadas.
En 2005, Aepla presenta una nueva propuesta perfeccionada para evaluar el riesgo de exposición al operario a productos fitosanitarios en condiciones de invernadero y otra para el cálculo y estimación de la exposición del trabajador en almacenes de poscosecha de frutos.
Proyecto TOPPS
El agua es un recurso y un bien natural de todos, que en nuestro país en particular, debemos cuidar con sumo cuidado. La mayor cantidad de agua que utiliza el hombre se destina a la agricultura (el riego) en cuya función sigue formando parte de su ciclo natural o bien por evaporación, entrando otra vez en la atmósfera, o bien realimentando los acuíferos. Pero, en cualquiera de los casos, el agua también ha de ser compartida para su uso urbano e industrial y como parte de todo el ciclo natural.
Durante los últimos años el interés sobre el destino de los productos fitosanitarios en el medio ambiente y más concretamente en su impacto sobre la calidad de las aguas superficiales y subterráneas ha aumentado enormemente. La industria ha llevado a cabo numerosos estudios e investigaciones que permiten predecir su impacto. Un hito legislativo también ha marcado esta década y dirigirá las políticas medioambientales en el futuro y las actividades, incluida la agricultura que pueden tener algún efecto sobre un recurso cada vez más escaso y valorado como es el agua.
La Directiva marco de agua adoptada en 2000 se creó precisamente para proteger este elemento tan importante tanto para la sociedad como para la naturaleza. En la actualidad también reconocemos que, —a pesar de todos los esfuerzos que realizamos en el estudio de los efectos de los productos en el agua—, la manera en la que éstos se utilizan en la agricultura es también muy importante. La Directiva ofrece la oportunidad de identificar y mejorar áreas de cooperación entre usuarios, legisladores y la industria para minimizar la contaminación en el empleo de los productos fitosanitarios.
Por ello la industria fitosanitaria se ha comprometido a trabajar activamente para minimizar la cantidad de productos que pueden alcanzar las aguas superficiales y subterráneas como consecuencia de un mal uso de productos. Por esa razón, puso en marcha el Proyecto TOPPS, que con la colaboración de la Comisión Europea pretende prevenir la contaminación de aguas en los puntos críticos, con productos fitosanitarios. TOPPS son las siglas de su nombre en inglés: Train the Operators to prevent Pollution from Point Sources o Formar a los aplicadores para prevenir la contaminación en las fuentes de origen. El TOPPS se inició en noviembre de 2005 y tras una duración de 3 años, está prevista su continuación a través del Proyecto Prowadis. Se financió a partes iguales por el programa europeo LIFE y por la Asociación Europea de la Industria Fitosanitaria, ECPA con un presupuesto de 2,6 millones de euros. Su objetivo final es contribuir al objetivo final de la directiva marco de aguas y conseguir unos estandartes elevados de calidad de las aguas.
La contaminación en los puntos de origen es el principal factor en el caso de las aguas, según demuestran varios estudios, que cifran esta causa en un 70-90% de los casos. En general, se produce por derrames en los procesos de mezcla y carga del los tanques o equipos de aplicación, fugas y procesos de limpieza.
El TOPPS se ha desarrollado en 15 países europeos incluida España, e integra la colaboración de una red de expertos para desarrollar las mejores prácticas y construir una base para la formación y la comunicación cuyas actividades irán dirigidas a los agricultores, operarios, asesores y a aquellos que estén relacionados con la producción, tratamiento y calidad de las aguas.
Gestión de envases
El 28 de diciembre de 2001, se publicó el RD 1413/2001, que establecía que a partir de julio de 2002, los productos fitosanitarios envasados debían ponerse en el mercado a través de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) o de un Sistema Integrado de Gestión (SIG) ambos regulados por la Ley 11/97 de envases y residuos de envases.
El objetivo de la nueva normativa era prevenir y reducir el impacto de los residuos de envases fitosanitarios sobre el medio ambiente, así como la gestión de dichos residuos.
El agricultor tiene su parte de responsabilidad en la gestión de estos residuos, para cumplir con su obligación, bastará con que los entregue triplemente aclarados en los puntos de recogida habilitados al tal efecto. Para ello, los envasadores y distribuidores están obligados a establecer un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno o adherirse a un SIG como es el caso más extendido en España de Sigfito Agroenvases, S.L. (www.sigfito.es), creado por la industria fitosanitaria.
Sigfito Agroenvases, S.L., es una sociedad sin ánimo de lucro cuyo objeto social es organizar un sistema de recogida periódica de residuos de envases fitosanitarios vacíos para darles un destino final adecuado en cumplimiento con la normativa aplicable.
Este sistema permite el cumplimiento de las obligaciones en materia de residuos de envases fitosanitarios a los distintos colectivos: envasadores, distribuidores, agricultores, etc.
SIGFITO está autorizado en las 17 Comunidades Autónomas y en la actualidad se está trabajando para que se desarrolle de una manera homogénea en todo el país, con la ambición de maximizar el nivel de recogida de envases.
Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas
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